Para una organización, fomentar el desarrollo de competencias que respondan a las crecientes necesidades de la industria, los clientes y la sociedad misma, resulta vital. 

Por ello, y sabiendo que son las habilidades, capacidades, conocimientos e incluso las actitudes de las personas, lo que hace realmente competitiva a una organización, es que trabajar en cultivarlas en toda la plantilla debería de convertirse en un punto focal para el área de gestión del capital humano. 

Idealmente todos los miembros de una empresa deberían contar con esta “mezcla ideal” para desempeñarse en su área y para alinearse a la filosofía y cultura de la empresa, pero para esto es importante que la empresa identifique aquellas competencias que más le interesan y funcionan para la consecución de sus objetivos. 

¿Qué son las competencias laborales?

Las competencias laborales son el cúmulo de atributos que posee una persona para poder ejecutar determinada tarea o llevar a cabo cierta actividad en el ámbito laboral. Es decir que ser competente laboralmente, se refiere a ser la persona indicada para desempeñar un puesto y entregar los resultados esperados. 

Cuando hablamos de atributos, es importante hacer la distinción entre conocimientos y capacidades, porque mientras uno se refiere a saber cómo se hacen las cosas y los métodos para hacerlas, la otra se refiere a la capacidad para ejecutarla, adaptarla y hacer de la forma que convenga a la empresa.

Por ejemplo, alguien puede saber la teoría acerca del inbound marketing, pero no necesariamente tiene que realizar una estrategia perfecta para una empresa o que ésta guste, se adapte a sus necesidades o sea exitosa.

Por lo que podríamos concluir, que tener competencias profesionales, sería la capacidad de saber hacer algo y poderlo ejecutar de la mejor manera. 

¿Qué tipos de competencias laborales existen?

A grandes rasgos, las empresas requieren reunir a través de su personal, 3 tipos de competencias: básicas, genéricas y específicas, mismas que veremos a continuación: 

Competencias laborales básicas

Son aquellas adquiridas en las primeras etapas de la vida, que están relacionadas con el pensamiento lógico-matemático y con la comunicación, mismas que son esenciales para que los individuos puedan desarrollarse en diferentes entornos. 

Siendo más específicos, podríamos subdividir esta categoría en personales y sociales. Las primeras refiriéndonos concretamente a aquellas adquiridas a través de la educación formal (sumar, leer, escribir, etc.). Mientras que la segunda clasificación se refiere al apego a los estándares sociales. 

Competencias laborales genéricas

Las competencias genéricas, también llamadas transversales o conductuales, son aquellas que  permiten determinar las metas y priorizar la realización de las actividades tomando en consideración los tiempos y recursos necesarios, tales como la innovación, la productividad, flexibilidad, trabajo en equipo, orientación a resultados, planificación, resolución de problemas, adaptabilidad, proactividad, inteligencia emocional, entre otras.

Este tipo de competencias son fáciles de establecer como las fundamentales para tu organización y por ende, buscarlas en los candidatos. Por ejemplo, si una empresa es muy innovadora y creativa, lo mejor sería rodearse de profesionistas con estas características. 

Recuerda que éstas pueden ser o no innatas, pero en caso de que no lo sean, se pueden desarrollar y fortalecer si se lo proponen. 

Competencias laborales específicas

También llamadas competencias profesionales o competencias funcionales, se refieren a los conocimientos teóricos y técnicos específicos necesarios para desarrollar una determinada actividad laboral. Por lo tanto, cambian en función de la ocupación.

¿Cuáles son las competencias laborales más demandadas?

Para las empresas es vital identificar las competencias que le son útiles para el cumplimiento de sus objetivos. Entre las favoritas de las empresas, curiosamente predominan aquellas del tipo conductual:

Trabajar en equipo

Se cree que la habilidad de interactuar correctamente y adaptarse al equipo, facilita la realización de los proyectos conjuntos. 

Tener iniciativa

Este es un rasgo muy valorado en cualquier organización que incluso tiene impacto en la motivación y el incremento de la productividad. Para que pueda existir de forma adecuada es necesario establecer canales de comunicación, para que los involucrados sepan qué está ocurriendo o qué innovación se está gestando.

Toma de decisiones

Esta competencia, al igual que la anterior, habla de un alto nivel de involucramiento del colaborador y de su interés por hacer las cosas de la forma más ágil y correcta posible. Esto es especialmente requerido en puestos con cierto nivel de responsabilidad.

Capacidad de aprendizaje

Es fundamental que un colaborador pueda (y esté dispuesto) a adquirir nuevos conocimientos de manera efectiva y constante. Para invitarles a seguir aprendiendo se puede incentivar el talento interno a través de planes de carrera, incentivos, etcétera.

Adaptación al cambio

La flexibilidad y adaptación al cambio son fundamentales, cuando las empresas tienen aspiraciones de crecimiento o han sufrido cambios, por lo que es importante que sus colaboradores estén dispuestos a hacerlo. Además de que esto habla de que está dispuesto a salir de su zona de confort y de su buena actitud para evolucionar.

Networking

Existen empresas, sectores y puestos para los que es fundamental contar con conexiones profesionales y dominio de habilidades sociales. En esta competencia es bastante necesario contar con las anteriormente descritas.

Cultura de innovación

Un poco relacionado con la capacidad de adaptación, esta competencia es valorada en empresas que se reinventan constantemente y también se relaciona con la capacidad de aprendizaje constante, porque en éstas es común que se requiera adquirir nuevos conocimientos y se puedan aplicar al entorno inmediato rápidamente.

En un equipo conformado, se pueden fomentar a través de dinámicas como equipos multidisciplinarios, en el que todos brinden sus puntos de vista o invitarles a “salirse de la caja” y brindar soluciones a diferentes situaciones.

Comunicación efectiva

De nada sirve poseer todas las competencias, si no se es capaz de transmitirlas de manera efectiva, por lo que un buen integrante de la organización debe poder compartir sus ideas de manera asertiva y objetiva, así como conducirse con respeto sobre todo si lidera equipos y debe brindar retroalimentación.

¿Cómo puedo implementar las competencias claves en mi empresa?

Para determinar las competencias clave de una organización, es importante un proceso exhaustivo de investigación, observación y análisis, considerar:

  • ¿Qué se hace bien? Para poderlo replicar 
  • ¿Cómo se puede hacer mejor? 
  • ¿Qué habilidades los diferencian de su competencia?
  • ¿Qué habilidades son únicas y valiosas?

Con base en ello, se debe definir lo que requiere como organización sin omitir las necesidades de su cultura organizacional y ubicarlos con base en los supuestos:

  • Saber (poseer el conocimiento)
  • Poder (contar con las habilidades)
  • Querer (poseer actitudes favorables)

Una vez identificadas las competencias básicas y las primordiales, deben convertirse en la base de tus procesos de gestión de talento. Desde el reclutamiento y selección de personal, formación, planes de carrera, hasta la evaluación de desempeño e incluso plan de compensaciones.

Rotación de personal con un Software RRHH


Disclaimer: la información contenida en el presente sitio web no constituye asesoramiento legal de ningún tipo por parte de DGNET Ltd (HolmesHR). Este artículo no puede ser considerado como un consejo o recomendación legal. Si desea asesoramiento legal específico sobre los temas tratados en el presente documento, deberá consultar a un abogado.