Los equipos de alto rendimiento agilizan y hacen más factible la consecución de los objetivos en las empresas. Por ello es que su formación requiere especial cuidado y una lista de aspectos a considerar.

Fijar los objetivos con base en un plan estratégico pensado a detalle, no es siempre garantía de éxito. Los profesionistas deben ser capaces de llevarlo a la realidad, y es ahí en donde los equipos de alto rendimiento demuestran su valor.

Pero, ¿qué son y cómo crearlos? A continuación te contamos sus principales características y aportes a las empresas, y recomendaciones para formarlos. 

¿Qué son los equipos de alto rendimiento?

Se les llama equipos de alto rendimiento a los grupos de trabajo conformados por colaboradores sobresalientes, que tiene el objetivo de alcanzar la excelencia en un proyecto o algún ámbito de la actividad de una empresa.

En otras palabras, se trata de un “equipo de élite” específicamente creado para encauzar sus esfuerzos hacia un objetivo, con gran eficacia.

Están formados por colaboradores que destacan por su desempeño, su capacidad para trabajar en equipo y asumir responsabilidades sin requerir supervisión estricta, así como por tener una visión clara de lo que se espera de ellos y del equipo. 

Sus cualidades no necesariamente están relacionadas con las hard skills, en ocasiones también se considera a colaboradores altamente comprometidos, con gran capacidad de adaptabilidad, involucrados e interesados en mejorar, que confían y se pueden integrar a un equipo con facilidad.

Características de un equipo de alto rendimiento

Las características de los equipos de alto rendimiento están directamente ligadas con los beneficios que aportan a la organización, tales como: 

Multidisciplinariedad 

Esta es una de las cualidades más importantes y representativas de los equipos de alto rendimiento. Se refiere a que cada miembro tiene algo único que aportar al equipo a través de su conocimiento y nivel de especialización en aspectos concretos de la operación de la empresa o habilidades adicionales. 

Y es esto, lo que les permite enfrentar las situaciones desde diferentes perspectivas, incrementando las posibilidades de éxito. Algo importante de mencionar es la importancia de que confíen en las aportaciones y conocimiento de los demás.

Liderazgo firme pero que brinda autonomía 

Aunque todos los integrantes se rigen por altos estándares de profesionalismo, también debe haber un líder, que en este caso funge más bien como un coordinador, encargado de que el trabajo de cada integrante sea según lo esperado y esté encaminado hacia el cumplimiento de los objetivos previstos.

Además el líder deberá encargarse de mantener los niveles de compromiso y la determinación, siempre manteniendo la autonomía de los miembros del equipo.

Trabajo con base en objetivos claros 

Dado que estos equipos se conforman con objetivos muy ambiciosos o demasiado ambiguos, es necesario que su trabajo tenga un objetivo claro, así como que cada uno tenga la comprensión de lo que se espera de ellos. 

La clave es que cada integrante haga propio el objetivo común, oriente sus esfuerzos y habilidades a alcanzarlo e incluso proponga diferentes formas para contribuir a la meta común.

Complementariedad

La creación de un equipo de alto rendimiento no tendría sentido sin esta característica. Y es que para que éste  alcance su máximo potencial, es necesario que sus integrantes colaboren de manera estrecha, conozcan y reconozcan las fortalezas del otro, confíen entre ellos, se apoyen y estén dispuestos a compartir sus conocimientos y experiencias.

Del mismo modo es importante que cada uno se sienta respaldado por el equipo,  y saber que puede contar con los demás en caso necesario.

Eficacia y eficiencia 

El máximo propósito de un equipo de alto rendimiento es, por supuesto, concretar los objetivos de forma eficiente y eficaz.

Esta es una cualidad implícita y de fácil consecución, debido a que los equipos de esta naturaleza son conscientes de la responsabilidad que se ha depositado en ellos y se esfuerzan por conseguir los resultados, utilizando la menor cantidad de tiempo y recursos.

¿Cómo formar equipos de alto rendimiento?

Una vez conociendo los atributos, es comprensible por qué las empresas están interesadas en crear sus propios equipos de alto rendimiento. Pero cuáles son los primeros pasos para iniciar su formación, qué aspectos deben considerar. 

Es aquí en donde entra el departamento de RR.HH. a cargo de esta estrategia, que implica considerar los siguiente aspectos: 

Especialización

Los empleados seleccionados para formar parte del equipo, deberán poseer un alto nivel de especialización en un aspecto (o aspectos) concreto que sea útil para el logro de los objetivos.

Además de ser una clave del éxito, el enriquecimiento mutuo del conocimiento.

Capacidad de trabajo en equipo

Además de su nivel de expertise, los miembros del equipo de alto rendimiento deben ser capaces de colaborar y trabajar en equipo para alcanzar los objetivos, por lo que esta habilidad blanda debe considerarse por encima de otras cualidades. 

Aciertos por encima de fallos

Si un candidato ha presentado algunos fallos, pero aun así pensaron en él por sus capacidades, se le debe considerar si éste ha sabido reconocer sus errores y rectificar. 

Definición de las expectativas

Ser muy bueno haciendo en su área es una cosa, pero para que estos equipos cumplan la misión encomendada se les debe explicar qué se espera de ellos de forma individual y en conjunto.

También deben conocer el calendario de trabajo y qué tan viables son los objetivos, por lo que es importante registrar y medir las acciones llevadas a cabo, para determinar si son o no correctas para alcanzar el objetivo.

Claridad de los roles

Cada integrante debe asumir un rol y objetivo específico dentro del equipo, mismos que todos los miembros deben tener claro.

Esto no solo permite que cada uno conozca de qué forma los otros aportarán en la consecución de la meta, sino además evita posibles roces entre los miembros.

Retroalimentación

Conformar un equipo de trabajo no es igual a olvidarse de él y esperar obtener resultados. Al igual que cualquier otro grupo de colaboradores, es necesario brindar retroalimentación de forma periódica y útil, incluso cuando esta sea positiva. 

Y es un estudio sobre el impacto del reconocimiento en la retención de empleados, arrojó que al 85% le gusta que se reconozcan sus esfuerzos y contribuciones en el trabajo, lo que nos da una idea de la importancia del feedback.

Casos de éxito de equipos de alto rendimiento

Si bien los puntos anteriores son buenas prácticas recomendadas para la formación de equipos de alto rendimiento, no existe una fórmula única, pues implica una combinación de diversos factores.

Sin embargo, hay un común denominador en todos los casos, y es el foco en las personas detrás de los proyectos.

Ahora te compartimos algunas organizaciones que seguro conoces y en las que se puede ver ejemplificado el trabajo de los equipos de alto rendimiento. 

Circo del Sol

Para ser el impresionante espectáculo que es, este circo es interdependiente, es decir, que cada componente es autónomo pero sin dejar de ser clave para el “todo”.

Se trabaja la comunicación, se escucha y procura que cada miembro del equipo entienda cómo encaja cada pieza dentro del gran conjunto, siendo la responsabilidad, parte fundamental de sus claves, respecto a los tiempos y el talento de todo el equipo.

Procter & Gamble

Detrás de esta compañía hay un gran portfolio de marcas en el que se prioriza el talento de los equipos y el desarrollo individual.

Dentro de sus claves de el trabajo de los equipos de alto rendimiento, proponen retos concretos y claramente enfocados a las necesidades de la empresa, la necesidad de innovar, de mantener cercanía con clientes y proveedores, de aprovechar el conocimiento de fuentes externas y el aprendizaje sinérgico, así como un programa de entrenamiento de líderes.

Nestlé

Con presencia en 194 países y ha desarrollado más de 2.000 marcas, una de sus premisas es el de delegar para innovar, tratando con ello de ser más eficientes.

Como cualquier multinacional, la comunicación es un elemento clave para el buen funcionamiento, por ello Nestlé cuenta con importantes departamentos de comunicación para que cada miembro de la compañía sepa y esté al tanto de lo que le rodea.



Los departamentos de Recursos Humanos son en gran parte responsables de la creación y supervisión de los equipos de alto rendimiento, una labor muy exigente de detección, elección y gestión de estos perfiles.

Para ello, las herramientas tecnológicas resultan especialmente útiles, pues permiten tener la cercanía necesaria para conocer a los colaboradores en la medida de lo posible, mantener la información centralizada, realizar encuestas y conocer los índices de satisfacción, fomentar la retroalimentación, entre otras. 

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