Tal y como hemos observado en el ámbito laboral, las tendencias de la gestión de personal, así como la sociedad misma, están evolucionando hacia un escenario en que se prioriza (o debería priorizar) el enfoque en el bienestar de las personas. Y el concepto de Talentismo es la forma en la que podemos referirnos a esta nueva ola.

Pero, ¿de dónde surgió el concepto y a qué se refiere?

Juan Carlos Cubeiro en su libro «Del capitalismo al talentismo» habla de una transición del capitalismo, régimen económico y social que predomina el capital como elemento de producción y creación de riqueza, al talentismo, régimen económico y social donde el talento es más escaso, y por lo tanto más valioso que el capital.

Es decir, que el talentismo hace referencia al nuevo e importante lugar que han cobrado las personas, su talento, capacidades, habilidades, creatividad, innovación y todo lo que son capaces de hacer, por encima de únicamente concentrarse en lo económico.

¿Por qué ahora es más escaso y valioso el talento? 

Porque los cambios que hemos vivido a nivel mundial nos han obligado a adquirir nuevas habilidades y competencias, que de no lograr posicionarlas en el lugar que se merecen en el nuevo mercado laboral, se generará una brecha entre el talento que las empresas requieren para ser eficientes y salir adelante, y el que realmente tienen. 

El escenario previsto es uno en el que el ámbito empresarial dejará de lado lo tangible, para centrarse en lo intangible: los colaboradores, los clientes, las expectativas…en el que lo emocional supera a lo racional, cobrando mayor relevancia la innovación, la creatividad, el altruismo y la responsabilidad social.

¿Qué cambios se esperan?

En el escenario capitalista se comprendía que las empresas grandes se “comían” a las pequeñas; en el talentismo se espera que sean las empresas rápidas y ágiles, las que acaben con las lentas.

Es decir que el tamaño no será un factor decisivo para el éxito, sino su capacidad para adaptarse y reinventarse: rediseñar sus modelo de negocio, innovar sus propuestas de valor y reaccionar con agilidad a los nuevos sistemas socio-económicos.

Para las empresas será un proceso continuo, en el que la reestructura y establecimiento de una nueva misión, valores, estrategia, planes y prioridades, pero sobre todo el énfasis en el cuidado de su aplicación cotidiana, será fundamental.

Y ojo, porque la capacitación tendrá un rol más importante que nunca si consideramos que cada vez será más difícil encontrar talento, será mucho más efectivo y rentable el formar al propio talento.

¿Cuál es su impacto más allá de lo empresarial?

Se prevé que el talentismo tenga un importante impacto también a nivel personal, debido a la necesidad de mantenerse bien preparados, vigentes, ampliar su red de contactos, reforzar su marca personal, estar al tanto de las tendencias y ser receptivos en cuanto a lo que quieren las organizaciones y los consumidores.

En conclusión, la tendencia nos indica que la verdadera ventaja competitiva de las empresas, las sociedades y los países, son las personas y desarrollarse en un contexto que les permita liberar su potencial. Y que es prioritario recordar que toda estrategia, sin el talento adecuado, no ira más allá de una intención.

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