Cuando iniciamos un negocio o nos sumamos a una empresa, el fin último de todas nuestras acciones como parte de ese proyecto es el éxito. Entendemos por éxito la capacidad de convertir en realidad nuestros planes, lograr nuestros objetivos y alcanzar nuestras metas. Para hacerlo, hay un elemento que juega un papel fundamental. Se trata del liderazgo empresarial.

Si quieres saber qué es realmente el liderazgo empresarial, qué tipos de liderazgo empresarial existen y cuál es el estilo o estilos de liderazgo que necesitas para tu empresa, aquí encontrarás las respuestas.

Qué es el liderazgo empresarial

La palabra liderazgo tiene un solo significado: estar a la cabeza. Un líder es aquel que se encuentra al frente de un proyecto, ya sea de un equipo de trabajo o de una empresa en su conjunto. El liderazgo empresarial es, por lo tanto, la responsabilidad de dirigir los esfuerzos de los trabajadores o colaboradores hacía un fin común.

A pesar de la importancia del liderazgo empresarial para el éxito de la empresa, en muchas ocasiones no se ejerce de manera estratégica. Esto significa que no se toman en cuenta las necesidades de los equipos de trabajo para desarrollar su máximo potencial, sino la personalidad de quien se encuentra en el puesto de toma de decisiones.

El resultado de no seleccionar de manera estratégica el tipo de líder que se necesita para cada proyecto o equipo de trabajo es un liderazgo poco efectivo o plenamente ineficaz, que retrasará, o incluso impedirá, que la empresa alcance a largo plazo todo el éxito que desea.

¿Cómo saber si los estilos de liderazgo que hay en tu empresa están contribuyendo o entorpeciendo su crecimiento? El primer paso es conocer los tipos de liderazgo empresarial que existen e identificar los que funcionan en cada una de las áreas de tu centro de trabajo.

Estilos de liderazgo empresarial, ¿con cuál te identificas?

El interés por estudiar los estilos de liderazgo es muy antiguo y ha pasado por diferentes etapas. Primero se creía que el liderazgo era una cualidad innata y que había personas que habían nacido para ser líderes, mientras que al resto no le quedaba otra alternativa que ser un seguidor. 

Conforme se fueron identificando las características de los líderes, se llegó a tres inclusiones importantes: 

  • Existen diferentes tipos de liderazgo.
  • Cada tipo de liderazgo puede ser eficaz o ineficaz dependiendo del grupo con el que se trabaja. 
  • Podemos aprender a ser líderes. 

Aunque el número de estilos de liderazgo ha variado a lo largo del tiempo, hay tres tipos que aparecen en todas las listas, y son los que el psicólogo alemán Kurt Lewin considera los modelos básicos.

Los 3 modelos de liderazgo empresarial de Lewin

Los estilos de liderazgo empresarial de Lewin toman en cuenta la forma de tomar decisiones, el grado de intervención en el desempeño del trabajo por parte de los integrantes del equipo y el grado de participación del líder en la ejecución del mismo.

1. Liderazgo autocrático:

El jefe toma las decisiones y los demás obedecen. Establece qué debe hacer cada miembro del grupo y cómo debe hacerlo para lograr las metas. No participa directamente en la realización de trabajo a menos que sea para mostrar cómo se hace. 

2. Liderazgo democrático:

Involucra a los miembros del grupo en la toma de decisiones. Permite que cada integrante proponga la tarea que debe llevar a cabo para cumplir los objetivos. Trabaja a la par de los demás sin desatender las labores de organización.

3. Liderazgo Laissez-faire:

Permite que sea el grupo quien tome las decisiones en el entendido que cada quien sabe lo que hace. No interviene en la organización de las tareas a menos que se lo soliciten. Ejecuta una parte del trabajo como si fuera uno más del grupo. 

Aunque existe la tendencia a valorar los estilos de liderazgo como si uno fuera mejor que el otro, la propuesta de Lewin era que se podía adoptar el tipo de liderazgo que fuera más efectivo dependiendo de la madurez del equipo de trabajo. 

Por ejemplo, un grupo de aprendices necesitaría un liderazgo autocrático que les marcara claramente las directrices de la empresa, mientras que a un grupo de trabajo consolidado y motivado se les podría “dejar hacer” a cargo de un líder que pudiera orientarlos sólo cuando hiciera falta.

El estilo de liderazgo se convierte entonces en una decisión estratégica, que debe ser tomada de acuerdo con el departamento de Recursos Humanos, y no un rasgo de la personalidad de quien se encuentre en el puesto de toma de decisiones. 

Dos (no tan) nuevos tipos de liderazgo empresarial

Con la certeza de que el liderazgo empresarial, más que una cualidad de una persona, es una estrategia de la empresa para promover el pleno potencial de sus trabajadores, se propusieron, en la segunda mitad del siglo XX, dos nuevos tipos de liderazgo centrados en la motivación.

Liderazgo transaccional:

es el que establece una serie de recompensas, principalmente económicas, para aquellos trabajadores que cumplan con las metas de la empresa de manera que estos ven de manera directa los beneficios de su esfuerzo.

Liderazgo transformacional:

está centrado en el desarrollo personal, así que la tarea del líder es elevar el deseo de logro y autodesarrollo del trabajador vinculando este crecimiento con los objetivos de la empresa.

En ambos casos, se trata de establecer una correlación entre el cumplimiento de los objetivos de la compañía y la satisfacción de las necesidades humanas de los miembros del equipo: autorrealización, reconocimiento, pertenencia y seguridad. 

Cómo medir la eficacia de un líder

Ahora que conoces los tipos de liderazgo puedes ser capaz de identificar cuál es el que ejercen los directivos, gerentes o jefes de departamento de tu empresa y, lo más importante, saber si estos estilos están siendo efectivos en cada una de las áreas.

Para saberlo puedes hacerte estas cinco preguntas: 

  1. ¿El ambiente de trabajo es positivo?
  2. ¿Los trabajadores se sienten motivados?
  3. ¿Se cumplen los plazos, objetivos y metas?
  4. ¿Ha aumentado la productividad?
  5. ¿Los problemas se resuelven de manera efectiva? 

Si la respuesta es positiva, entonces el liderazgo es efectivo. Si es negativa, entonces el equipo de Recursos Humanos debe intervenir para realizar los ajustes necesarios. Para ello, te puede ser útil nuestro artículo sobre el papel de Recursos Humanos en las nuevas formas de liderazgo.

Recuerda que cada equipo de trabajo es distinto. Así que mientras un equipo consolidado puede sentirse sumamente motivado por un liderazgo transaccional, para un equipo con alta rotación de personal y poca integración puede resultar frustrante, aumentando el estrés y la deserción laboral.

Tres errores típicos de líderes que debes evitar

Aunque existe la tendencia a considerar las desventajas de los estilos de liderazgo de manera separada, en realidad se trata de errores que puedes cometer en cualquier postura. Aquí te decimos cuales son y por qué debes evitarlos. 

  1. Objetivos poco claros: si los trabajadores no saben a dónde deben llegar, no entenderán por qué deben seguir el camino que les indicas ni podrán proponer nuevos caminos, eso afectará su motivación y productividad. ¡Comunica lo que esperas logar!
  1. Falta de flexibilidad: esto aplica tanto para los líderes autocráticos que no escuchan ni aceptan propuestas de sus colaboradores, como para quienes esperan decisiones de un colaborador que necesita recibir indicaciones. ¡Adáptate a las necesidades de tu equipo!
  1. Falta de retroalimentación: tanto las personas que aprenden como quienes cuentan con experiencia en el trabajo necesitan recibir comentarios sobre su desempeño para saber que son valorados y sentirse motivados a mejorar. ¡Reconoce el trabajo de los demás!

Como verás, más allá de la tendencia innata de ejercer un tipo de liderazgo u otro, de lo que se trata es de ser (o encontrar) el líder que cada equipo, e incluso cada miembro del equipo necesita para desarrollar su máximo potencial y contribuir con él al logro de las metas de la empresa. 

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